Pocas cosas nos generan una relación de amor odio tan notorias como el celular. Les apuesto un like de Facebook, no hay peor sensación que salir y ver que se nos quedó en la casa, entonces, hay que ir a buscarlo a cualquier costo. ¿Era necesario? Las justificaciones son muchas, la mayoría, intrascendentes.

La ansiedad de un mundo saturado de notificaciones nos llena de dudas ¿me estaré perdiendo de algo? Así es el sentido de pertenencia 2.0. Recuerdo claramente la imagen; asistía a un taller en el cuál estaba prohibido mirar el celular, no me van a creer la tensión en esos rostros al saber que tenían una llamada, notificación, o lo que sea, perdido en el celular. Finalmente “la modernidad” terminaba ganando el debate y la persona en cuestión se ausentaba por largos minutos ya que la notificación lleva asociado el revisar algo, y ese revisar algo le abre la puerta a otras distracciones.

Cuándo converso de estos temas con amigos y les planteo que el celular se ha transformado en un órgano más de nuestro cuerpo, casi tan vital como los pulmones o el corazón, pasan de la risa a una cara de preocupación, esta es una verdad incómoda como diría Al Gore

selfie

Vivimos de una aplicación en otra reconstruyendo nuestra realidad en la pantalla; ¿queremos ver un hermoso paisaje? ahí está Instagram repleto de grandes fotos, ¿que será de ese viejo amigo? le voy a escribir por Facebook (ni pensar en llamarlo, que out my friend) o si estoy algo prendido puede que tenga suerte y algo salga por Tinder (hombres y mujeres por igual, la cosa es sin mentir), claro, ¿y una película? Ahí está Netflix. Ni hablar de Whatsapp, tener 340 mensajes sin leer es una experiencia digna del Apocalipsis. Todo eso, a un golpe de dedos.

Afortunadamente para nosotros, el mundo tiene una paciencia de monje budista, la misma que deben tener los otros cuando nos pasamos pegados a la pantallita, y no se ha movido un centímetro. Ya que estamos en esas, podríamos decir que es una aplicación gratuita que sólo requiere levantar la vista y disfrutarla. Boom como diría el gran Steve Jobs.

La próxima vez que te salte la notificación low battery considéralo un regalo, hay cosas mucho más entretenidas que saber si alguien compartió tú no tan divertido post, por ejemplo, ver como los árboles van cambiando sus trajes de fiesta ante cada estación. Y si esto lo consideras un poco cursi o so hippie siempre está la posibilidad de hablar con la gente cara a cara. Aunque no lo creas, ¡se puede!

El celular seguirá estando ahí, de hecho, en este momento la conexión WIFI se ha vuelto excelente y ese universo ha comenzado a notificar su realidad paralela. Y fueron sólo 50 min de desconexión. Uffff!

Creo que seguiré observando por la ventana el paisaje, después de todo, no hay pantalla con la resolución necesaria para notificar la realidad tal cuál es.

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